Ocurrió en febrero de 1996. Serrat volvía a Caracas, al Teresa Carreño.

A sala llena, el público y el cantautor vibraban en la misma intensidad. La Saeta, Aquellas Pequeñas Cosas, Señora.  A la mitad del concierto, devino la huella.

Serrat invita al escenario a Simón Díaz a cantar con él.

Aplausos y ovación de pie en la Ríos Reyna. Vemos al Tío Simón, sonriente, con su liqui liqui blanco.

Van a cantar Sabana. Un emocionado Serrat hace los prolegómenos y el Tío sigue sonriendo. Le agradece compartir allí con él. Serrat no sabe, todavía, lo hondo que navega su barca al lado de Simón en los mares venezolanos.

Simón Díaz, con una humildad traviesa, quiere demostrarle a Joan Manual Serrat por qué es el Tío de Venezuela entera. Le pide permiso para tararear una canción y, con aquella malicia encantadora de los nobles de corazón, lo previene: “ya vas a ver como la cantan”.

La vaca mariposa tuvo un terné… El público aplaude pletórico y ni siquiera deja al Tío terminar la primera frase. Una sola voz es la Sala Ríos Reyna del Teresa Carreño esa noche. Cada nota, pausa y cadencia es respetada. Los signos de la infancia venezolana cobraron vida allí mismo a través de la Vaca Mariposa: el olor de la arepa, el sabor del batido de parchita, la adrenalina de una travesura,  la felicidad de la lluvia a cielo abierto, las manos azucaradas de mango.

Una sola tonada une a ese público con su cantautor más querido. Algunos más formales le llamarían nacionalidad. Otros más bohemios, inconsciente colectivo. Para nosotros es cariño y del bueno. Una forma elemental de sabernos entre los nuestros.

Serrat se queda inmóvil. Sí claro se lo habían explicado, pero hay signos que reclaman ser vividos. La emoción dentro del Teresa Carreño, es una bandada de alcaravanes al vuelo. Simón le dice, con orgullo: “¿viste Joan Manuel?” Y él le responde, fulminado por el coro de sobrinos que fue su público: “yo también te voy a llamar Tío, Simón”. El liqui liqui nos arropa a todos.

Luego cantan Sabana a dúo.

Hoy la brisa de la mañana nos trajo el adiós del Tío Simón. Y vuelvo a esa noche de 1996 como quien rememora una vida anterior. Hoy Venezuela es una tonada. Hoy el mundo es un solo cielo lleno de alcaravanes.  Gracias por tu vida Tío Simón.

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@storytellerve09

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