Diajanida Hernández G.

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New PompeyCali, el protagonista de la historia de New Pompey, vuelve después de muchos años a su barrio bonaerense natal, vuelve a la casa en la que creció, vuelve al lugar que abandonó. Su padre y su madre murieron, rompió su relación con Jose: “Acaba de morir mi madre. Acabo de separarme. Acabo de renacer entre los restos de una vida destrozada y no hay nada bueno en eso”. Cali regresa sin remedio a Pompeya para recordar y vivir un extraño duelo, regresa para darnos una confesión-relato en tono melancólico.

Cali no soñó para él, ha vivido con el fajo a cuestas de no haber cumplido el sueño de su papá ni de su mamá; es “puto”, no fue boxeador, no se ganó el derecho a cargar un estetoscopio en el cuello. No hubo futuro perfecto. Es puto, redactor de un periódico y aspirante a escritor. Acaba de romper con Jose. La historia de New Pompey se teje desde varios duelos y con un dolor que cuesta llevar, que es difícil de curar. “Me miro en el espejo de la cómoda: ojos atrapados en una telaraña roja de cansancio, cara demacrada de faquir al que le duele la cama de clavos, cuadro sinóptico de una tristeza que clasifica cómoda para el Guinness. Lloré y no me siento mejor que antes, ni siquiera diferente, y eso de algún modo me decepciona. En las películas, los héroes lloran y se limpian. Yo no. El pus sigue, está ahí, en algún lado, como un tigre que acecha entre la maleza de los recuerdos”. Mientras Cali recuerda, se confiesa y se regodea en su tristeza paseamos por temas como el fracaso, la soledad, la amistad, la homosexualidad, el amor, la infancia, la necesidad de darle sentido a la vida.

La melancólica confesión del narrador protagonista de New Pompey no se convierte en una novela triste, y la trama que está al fondo de la voz de Cali está construida en clave negra, el lector seguirá la lectura no sólo para escuchar a ese narrador sino también para saber de un robo y su desenlace. La forma como Horacio Convertini elige contar la historia de Cali (y la del crimen) hace pensar que es una novela compuesta por muchos cuentos: cada capítulo abre y cierra anécdotas, presenta personajes y pequeñas historias que van construyendo el relato de New Pompey. Con este libro Convertini nos recuerda que la buena literatura puede ser directa, honesta, limpia y sin pretenciosas ambiciones.

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@diajanida en Twitter

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