fedosy santaellaFedosy Santaella, escritor venezolano, autor de:

Postales sub sole, (De la A a la Z ediciones, 2006), Rocanegras, (Ediciones B, 2007), Piedras lunares, (Ediciones B, 2008), Las peripecias inéditas de Teófilus Jones, (Alfaguara, 2009), (Ciudades que ya no existen, Fundación para la cultura urbana, 2010 y Bruguera, 2012), Instrucciones para leer este libro, (Bid & Co editor, 2012)

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¿Cuál es tu libro del día? 

Mi libro del día es Yo y la energía, publicado por editorial Turner, un libro que anda dando vueltas por nuestras librerías. Se trata de un tríptico conformado por una biografía de Tesla de unas cientos cuarenta páginas, a cargo del escritor, crítico y experto en Tesla, Miguel A. Delgado, y por dos textos bastante carnosos, escritos por el mismo Tesla. «Mis inventos», se llama la segunda parte, y aquí Tesla cuenta sus primeros años y el desarrollo de su carrera como inventor en seis interesantísimos capítulos que aparecieron seriados en 1919 en la revista Electrical Experimenter. La tercera y última parte se titula «El problema de aumentar la energía humana», un texto que vio la luz en 1900 dentro de la revista Century Magazine. Es un conmovedor, original, descabellado y muy profundo ensayo de Tesla, donde, como buen científico, parte de una mirada al hombre desde una perspectiva pragmática, para luego irse a reflexiones muy humanas y filosóficas. Tesla comienza el ensayo viendo  al hombre como un objeto que debe ponerse en movimiento, pues para él la vida es movimiento. Se pregunta luego cómo se puede aumentar su potencial —la energía humana— para hacer del hombre un ser mejor en un mundo también mejor. Allí encuentra tres momentos. 1) El aumento de la masa. 2) La fricción. 3) La fuerza. Dice Tesla, con respecto al primer punto: «La masa aumentará mediante una atención cuidadosa a la salud, mediante la comida nutritiva, la moderación, la regularidad en las costumbres, la promoción del matrimonio, la atención consciente a los niños y, en general, mediante la observación de muchos preceptos y leyes de la religión y la higiene.» Tesla piensa que la comida es fundamental también para el aumento de la energía. Pero no la artificial, por lo que le parece que hay que buscar la manera de aumentar la productividad de los suelos. Preservar la tierra es fundamental (acá Tesla se muestra como uno de los primeros ecologistas de los tiempos modernos). En el segundo punto analiza aquello que hace resistencia al movimiento, y allí encuentra (ya verán qué maravilla) el utopismo, la demencia, la tendencia autodestructiva, el fanatismo religioso, la imbecilidad, la ignorancia y la guerra. La última —la guerra— le parece la mayor de las fricciones, y sobre ésta se detiene en buena parte del texto. Igualmente, para finalizar, nuestro excelso inventor medita sobre todo aquella fuerza que puede ayudar al movimiento de la energía humana, y allí ve la productividad y el conocimiento. Su conclusión: comida, paz y trabajo deben ser los tres medios para mejorar la energía humana. En este último texto, Tesla se muestra, ya lo vemos, sumamente reflexivo, frugal, estoico casi. Entiende que el bienestar de todos los hombres («todos somos uno») es más importante que el interés de cualquiera, y que todo está unido, incluso el planeta y la humanidad. No cabe duda, Nikola Tesla era un adelantado a su época. Un adelantado a cualquier época, porque su pensamiento, como el pensamiento de todo genio, no tenía tiempo ni espacio.

¿Algún placer culposo literario?

Sí, ponerme a leer algunos libros que de antemano sé que no me gustarán. Y así, me fajo sobre las primeras páginas, diciéndome que ahora sí disfrutaré del complejo trabajo de lenguaje, del retardo en la acción, de la profundidad de pensamiento, y me digo pero qué bueno, qué bueno todo esto, qué literario… hasta que me doy cuenta que me engaño, que de verdad no me gusta esa vaina, y que ni a placer culposo he llegado.

¿Un libro que haya marcado un antes y un después?

Autores: Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, Stephen King, Armando José Sequera, Arthur Conan Doyle, Saki, Ambrose Bierce, Felisberto Hernández, Otrova Gomas, Dashiell Hammett, Quevedo, Leonora Carrington, Shothe Lomektho, Henning Mankell y el duque de Rocanegras. Casi todos ellos me han enseñado la escritura que yo hoy día intento. Todos ellos son un antes y un después.

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@Fedosy en Twitter

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