Los números del mercado editorial venezolano son modestos cuando se les compara con otros países, como España o Francia. Sin embargo, la avidez de nuestros  lectores ha correspondido el  esfuerzo de quienes publican y venden nuevos libros, por lo que podemos ver segundas ediciones de algunas obras nacionales. Esto ocurre gracias a la conjunción de los libreros de oficio,  ferias de libros y del poderoso efecto de las redes sociales (donde destacan excelentes iniciativas como @QueLeer y @ellibrodeldia).

Dentro del cosmos de lo publicado en el país durante el 2012, para escoger nuestro #Librodelaño, hemos seguido la conseja de Frédéric Beigbeder, descarnado escritor francés y antologista apocalíptico: “elegir un libro que nos gusta, es definirse”.

Hubo dos libros, entonces, que definieron algunas de nuestras insistencias: Liubliana (Eduardo Sánchez Rugeles) y Caracas Muerde (Héctor Torres).

Desde el otro lado del océano, Sánchez Rugeles maduró los fantasmas de una generación perdida dentro de una ciudad que ya no existe. El resultado: adultos jóvenes yuxtaponiendo escenas de su vida en alguna página de la novela. Héctor Torres, por su parte, atestiguó una Caracas fragmentaria y caníbal. Sus relatos, hicieron más tenue la distancia entre el lector y sus pesadillas.

La obra -escribe Guillermo Sucre- solo es un modo de ver la realidad y estar en el mundo”. Los sueños rotos de los personajes de Liubliana y los supervivientes de Caracas Muerde, dilataron las pupilas de sus lectores, al proponerles los términos de sus combates interiores y exteriores, respectivamente.

Si toda novela es una impostura. ¿Que buscamos los lectores? Al pasar cada página vemos nuestro reflejo multiplicarse en el espejo. Desde la trama de los libros, intentamos resolver las incógnitas de nuestra patafísica.

Tal vez en esa intimidad que es el leer, quienes fuimos o pospusimos ser, se convoquen a clamar venganza –desde el papel- contra lo que Borges llamó “el tiempo que nos vive”. Este año, Sánchez Rugeles y Héctor Torres perpetraron las venganzas de esos otros-nosotros que resonaban en sus libros.

La literatura venezolana en el 2012, parafraseando a Houellebecq, ha ampliado nuestro campo de batalla; y por ello hay que celebrar.

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Reseña hecha por @storytellerve09

storytellerve@yahoo.com

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