Dai Ayestarán

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Nosotros todosTú El Librero me pediste en una tarde lluviosa que preparara una reseña para el especial decembrino del blog Libro del Día.

Yo La Abogada accedí emocionada. Pero en ese momento, no comprendí el enorme reto que tenía ante mí: seleccionar uno de los (mejores) libros que he leído este año, y en consecuencia, reseñarlo.

Él El Escritor es un abogado caraqueño que durante la convalecencia de una operación, decidió llevar al papel una idea con la que fantaseaba desde hace mucho tiempo.

Yo La Abogada -y no se me malentienda- agradezco esa enfermedad, y esa operación quirúrgica, y toda esa convalecencia que le permitieron a Él El Escritor engalanar la literatura contemporánea venezolana, con una propuesta fresca y vibrante, que nos lleva a recorrer un buen trecho de la idiosincrasia de nuestro país, entre otros, en un avión a Miami y en un taxi que va desde Caracas a Maiquetía.

Ella La Novela nos muestra las vidas cruzadas de un grupo de personajes en conflicto, y que albergan los demonios y las sombras propias del poder, el dinero y la posición social, en un escenario donde la sucia política con p minúscula, hace de las suyas.

El Él Escritor plasmó con destreza de cirujano una tragicomedia que no tiene un final feliz, pero que tampoco lo necesita, porque en Ella La Novela no existen santos, pero tampoco demonios, pues nos adentramos en una realidad donde la magia de la percepción nos inunda, y entonces ya el tema a discutir no es si el Ministro de turno incurre en actos de corrupción o si es posible un ejercicio ético del Derecho en estos tiempos, sino más bien, si podemos convivir sanamente con las voces de nuestra conciencia y si la construcción de un mejor país está únicamente en las manos de unos cuantos ilusos.

Yo La Abogada sufrí como condenada con las escenas fabricadas por Él El Escritor, pues su narración contiene la cadencia propia de una danza que se disfruta hasta desfallecer. Ella La Novela -con vida propia-, sabe, conoce y disfruta de cada uno de los temas históricos, políticos, sociales y sentimentales que toca, porque a nadie le son ajenos, pues en alguna medida, Nosotros Todos, los padecemos.

En el intento por abandonar de forma temporal o definitiva a la tierra de El Libertador, a más de uno le habrán esculcado el pasaporte, el equipaje y la dignidad; en el afán por llegar de primero en la carrera de las apariencias y del qué dirán, muchos habrán entregado una buena parte de su esencia natural; y, con deseos de trascendencia y ascendencia social, varios, quizá demasiados, se pierden en el laberinto de los favores que nunca pueden ser completamente devueltos.

Ella La Novela es el reflejo de la sociedad que Somos Todos, de la realidad que nos enamora cuando las cosas salen bien, pero que a la vez nos golpea fuertemente, como la peor de las maestras, si nos atrevemos a descuidarnos frente a su camino.

Él El Escritor no sabe cuanto mal nos hizo, al tomar su laptop y comenzar a teclear en lugar de descansar apropiadamente luego de una operación. Él El Escritor desconoce que con Ella La Novela nos dimos cuenta de lo mucho que tiene que decir, y de cuanto queremos estar en primera fila cuando lo vuelva a hacer.

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@daiayestaran en Twitter

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