Jonathan Bustamante

.

La década de los años treinta enmarca momentos históricos inolvidables de la humanidad, donde el mundo se vio bajo las aguas turbulentas de las guerras y de gobiernos totalitarios, pero, no solo de hechos nefastos la tumultuosa década es recordada, también grandes descubrimientos científicos y obras inolvidables en el mundo del arte llenaron los espacios: Se publica Un mundo feliz de Aldous Huxley; Picasso pinta el Guernica y el estadounidense Tombaugh realiza el descubrimiento del llamado “planeta enano” Plutón (en ese entonces considerado planeta) … para la pequeña isla de Margarita son los años que marcaron una de las más fascinantes aventuras de nuestros tiempos.

El escritor venezolano Arnoldo Rosas nacido en Porlamar en 1960 ha escrito una interesante historia sobre uno de los episodios desconocidos en los turbulentos años del Gomecismo. Un joven de la zona de los Robles se embarca junto a otros nativos de la isla a un viaje por mar en la búsqueda de riquezas mediante la pesca de perlas en otras tierras. A lo largo de su travesía hechos diversos determinan su destino llevándolo a la enigmática Massaua, ciudad portuaria de Eritrea en el continente africano la cual está siendo ocupada por las tropas italianas.

Narrado en primera persona el joven aventurero desarrolla el relato haciendo del lector de turno junto a Mario (un soldado italiano de las filas colonizadoras en Eritrea) testigos de un soñador convertido en marinero. Hechos históricos y culturales construyen con maestría el entorno del “roblero”.

Cabe destacar los recursos de oralidad del autor, dando a sus personajes acciones y comportamientos creíbles característicos de sus tiempos: El modo de hablar, creencias religiosas y gastronomía se presentan como marcas indiscutibles de una era. Las referencias literarias también están presentes en la obra. El personaje se hace acompañar del libro La tienda de muñecos de Julio Garmendia, sacando de sus relatos guiños y comparaciones de los hechos que rodean a sus compañeros de travesía.

En Massaua Arnoldo Rosas hace un gran homenaje al uso de la imaginación al igual que lo hicieron otros escritores como  Julio Verne en El soberbio Orinoco y Bram Stoker en Drácula. Basándose en largas investigaciones sin conocer territorio alguno realiza una descripción gustosa de las ciudades, paisajes y de las diferentes actividades comerciales de la época.

He disfrutado de su lectura aunque debo admitir que podría contarse en menor número de páginas. Massaua nada entre los géneros de la narrativa y la crónica de viaje. Me queda agradecer a Arnoldo Rosas por traer a la luz ésta historia interesante, de personajes pintorescos que han germinado el interés en mí para seguir indagando sobre “La aventura de los margariteños en el Mar Rojo”.

.

@LectorMetalico en Twitter

Anuncios