Xiomary Urbáez, escritora venezolana autora de:

Catalina de Miranda, (Editorial Planeta 2012).

.

.

.

¿Cuál es tu libro del día

Apuesto a un regreso en el tiempo. En este paísde Luis Manuel Urbaneja Achelpohl. Es un magnífico retrato de nuestros pueblos y de sus interesantes personajes. Una trama novelesca exquisitamente narrada en un lenguaje lírico criollo. La de Urbaneja es una pluma que traza las costumbres coloquiales de nuestro país antes de la explotación petrolera, ese espacio que después de la independencia seguía con una atrasada economía heredada de la época de la colonia; ese espacio donde lo auténticamente venezolano se dibuja con el paisaje de los valles, del Ávila, de las cordilleras… ¡Bellísimo! Un libro que nunca pasará de moda y que es una referencia obligada para quienes adoran el redescubrimiento. Yo soy una, me encanta ofrecerlo a los ojos del lector de hoy.

¿Algún placer culposo literario?

Un placer solo es culposo cuando los demás no lo entienden. El acto de alienarte es culposo para el entorno. Cuando la imaginación abre las alas y vuela… Ya eres culpable. Escribir obra el milagro de sacarte del tiempo cronológico, de lo palpable, real y cotidiano. En ese espacio sagrado, sin dimensión en donde habitas, las huellas que repasas son las tuyas y desde allí vas tras las otras: Las que inventas… ¡Ya eres culpable!

¿Un libro que haya marcado un antes y un después?

Definitivamente Catalina de Miranda marcó mi vida. La novela  me ha llevado a vivir en modo FAST y sin embargo estoy disfrutándolo enormemente. Escribirla fue increíble… Me la gocé completamente. No sé cómo ha sido la experiencia de la primera vez para otros autores, pero desprenderse de una protagonista como ella, es duro. No obstante ya estoy culminando una segunda novela ambientada en la misma época. Y es que el siglo XVI me llama desde jovencita. Otro libro inolvidable fue El Príncipe y El Mendigode Mark Twain (Él con Ernest Hemingway son para mí significativos, ambos periodistas. He visitado las casas de Cuba y Key West de este último, solo para sentir su cercanía a través de las piedras de sus muros). La historia de Tomas Canty y de Eduardo Tudoren  El Príncipe y El Mendigo, me condujeron desde los 13 años, a ese periodo convulsionado, imperfecto, sobrecogedor pero a la vez mágico, sugestivo y apasionante del XVI.  Todavía como lectora madura, me produce el picor de la nostalgia y el gusto por los relatos épicos de héroes y heroínas.

.

@XiomaryUrbaez en Twitter

Anuncios