Jonathan Bustamante

 

Craig Russell trae el lado oscuro de aquellos relatos que nos han acompañado a todos en nuestra infancia, historias con personajes carismáticos donde se muestran hechos moralmente correctos, narraciones que leíamos con atención y admiración. Me refiero a los cuentos de los Hermanos Grimm.

Los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm se dedicaron a viajar y a compilar los relatos pertenecientes al folklore alemán. Al paso del tiempo dichos cuentos fueron editados y cambiados debido a las censuras de las que fueron objeto, aunque los Grimm siempre dijeron que sus cuentos no eran para niños los mismos terminaron “suavizados” con el fin de cumplir con la alta demanda de lectores jóvenes. En sus ediciones originales dichos relatos difieren mucho de los que hoy en día conocemos, sus finales eran trágicos y más que dar una lección de moralidad, reflejaban los males de la sociedad de su tiempo; venganza, la envidia y la ira. El final de Blancanieves es claro ejemplo de ello, en su versión original la bruja y madrastra es forzada a bailar con zapatos de hierro al rojo vivo hasta morir,  contrastando con el dulce final de la versión realizada por Walt Disney.

Inspirado en estos datos Craig Rusell (escritor nacido en Escocia) escribe Cuento de muerte (Brother Grimm, su título original) una de las mejores novelas dentro del género de Literatura Negra. Basado en sus experiencias como policía y su fascinación por la Alemania de postguerra, Russell arma una historia fascinante. Una serie de cuerpos sin vida comienzan a aparecer a lo largo de la ciudad de Hamburgo, lo que parece ser otro caso de un asesino serial se convierte en toda una pesadilla. Los cuerpos encontrados en posturas extrañas y en diferentes escenarios contienen mensajes alusivos a los cuentos de hadas. Jan Fabel policía y personaje central de la historia será el encargado de descifrar las motivaciones de la mente siniestra tras estos asesinatos.

Hay varios puntos resaltantes de la historia, una de ellos es la fascinación del autor por la ciudad de Hamburgo, desarrollando una descriptiva del entorno arquitectónico de forma vivencial, donde fácilmente el lector es engullido por el ambiente donde se desplazan sus personajes elaborados con precaución. La humanidad que el escritor le imprime a Fabel es aplaudible, un policía que no es invencible, a la vez de investigar tan atroces asesinatos en su vida personal es abordado por torbellinos de exigencias y dilemas por resolver. El punto más alto de la historia son los concernientes a los datos presentes del folklore alemán, específicamente aquellos sobre los cuentos de los Hermanos Grimm, donde el personaje central debe indagar e investigar para así poder entender al implacable enemigo con el que se enfrenta. Durante la investigación el lector se convierte en testigo silencioso de datos desconocidos, poniéndose al descubierto la otra cara de los Grimm, su fijación por la maldad humana expresada en cuentos típicos de cada región por donde viajaron. Narraciones que alimentaban el miedo de sus oyentes con la finalidad de que estos se comportaran dentro de las normas sociales establecidas.

Craig Russell se sumerge en los cuentos de hadas revolviendo sus aguas, las pesadillas emergen mostrando que tras la belleza de la luz se esconde una implacable oscuridad. Debo advertirles que dentro de las páginas de Cuento de muerte habita el más despreciable de los asesinos en la historia de la literatura.  Aquellos que son padres y acostumbran a contar un cuento a sus hijos antes de dormir, quizás después de leer ésta novela, lo piensen dos veces.

 

@LectorMetalico en Twitter

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