Diajanida Hernández G.

 Sí, tal como lo presenta la editorial Almadía, El tiempo apremia trata de “cómo embarazarse con la ayuda de un bolígrafo; cómo desaparecer cadáveres en un jardincito; si es posible o no que un procurador resuelva un caso con ayuda de una vidente, mediante qué artilugios un empresario puede comprar un país entero, siempre bajo la mesa y hasta con un razonable descuento; si ciertas congregaciones espirituales permiten que sus integrantes se solacen con sus cuerpos, y ya entrados en gastos, por qué un criminal de esos que cultivan sustancias prohibidas puede, en un arranque de generosidad y bonhomía, completar los magros sueldos de aquellos que imparten justicia en su localidad”.

Sí, el libro aborda todo eso. Pero hay más. El tiempo apremia nos dice de su autor, Francisco Hinojosa, de su maestría narrativa; del lugar del humor, la ironía, el absurdo y el cinismo; de las posibilidades del lenguaje y del género; y pone en duda la borrosa frontera entre realidad y ficción. Las siete piezas narrativas del volumen de Hinojosa presenta historias que más que mundos ficcionales parecen caricaturas irreverentes de nuestra realidad. Estos relatos parecen preguntarse constantemente ¿es ficción o es realidad? ¿Dónde está la división entre esos dos supuestos mundos? ¿No es la ficción una cara de la realidad?

Cualquiera de los personajes, de las anécdotas o de las situaciones que se presentan en El tiempo apremia parecen reflejos del cotidiano de cualquiera de nosotros. Allí donde las escenas son más absurdas, más cínicas, más extremas, más disparatadas es donde aquellas preguntas cobran más fuerza.

Así como Cortázar decía que lo fantástico convivía con él, y se le presentaba a cada instante como parte de su día a día, El tiempo apremia muestra que el humor, la ironía y el absurdo parecen ser hilos gruesos de esa malla compleja que llamamos realidad. Y por eso pactamos con la idea de unos empresarios que le presentan una oferta a un presidente para comprar un país; y no nos sorprenden las vueltas burocráticas y corruptas de un caso policial; o reímos ante el insólito embarazo de una mujer o ante la ilógica lógica de una congregación espiritual.

Tratar objetos, situaciones, escenas, personajes con esta potencia requiere de un trabajo limpio y preciso del lenguaje. Y en ese sentido, Hinojosa es un maestro, de esos que debemos leer para saber y aprender del juego infinito con las palabras y la imaginación. En El tiempo apremia, Hinojosa combina elementos orales, ritmo, diálogos, descripciones y, además, experimenta con las fronteras del género, para construir siete cuentos únicos y distintos entre sí pero, al mismo tiempo, parte de una misma máquina de sentidos y búsquedas.

El escritor mexicano Álvaro Enrigue ha dicho que Hinojosa es el máximo innovador de una generación y un poco más, lo señala como parte de ese grupo de autores que logran la risa literaria, de esos que logran partirnos de la risa. Eso lo dijo a propósito del libro Poesía eras tú, tomo esas palabras para El tiempo apremia.

@diajanida en Twitter

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