Dai Ayestarán

Porque nunca fue un marzo tan alentador ni tan trágico un septiembre.

Porque una espera jamás tardó tantos siglos y un encuentro de amantes jamás fue tan anhelado y desgarrador

Porque –y aunque suene soberbio de afirmar para esta humilde lectora- no conozco mejor manera de plasmar la vorágine de una pasión y las mieles de un amor incansable, que a través de las letras que en Rana verde a pececita azul nos regala Oscar Marcano, como parte de su obra de cuentos Cuartel de invierno.

La sencilla, pero magistral y profundamente contada historia, de dos seres que se buscan en el errante rumbo de sus constantes reencarnaciones; el improbablemente probable escenario cósmico, de dos destinos que se entrecruzan empeñándose en la eternidad; la maravilla de ese primer y único encuentro, seguido de un te quiero pero septiembre que desgarra el alma, pero que también seduce y afianza en el lector, la enorme sensibilidad con la que cuenta Marcano, son muchos de los elementos que vamos a encontrar en Rana verde a pececita azul, nicho propicio para la nostalgia y para la remembranza de aquello que pudiendo ser, lo fue sólo una vez.

Casi al finalizar el acto primero de la ópera Tosca, presenciamos a un profano Barón Scarpia que, impenitente y ciego de deseo, exclama ¡Tosca, me haces olvidar a Dios!. Así, las voluptuosas formas de la narrativa de Oscar Marcano en Rana verde a pececita azul, evocan los rasgos arrolladores de un deseo y un querer que, atravesando las barreras del tiempo y la evolución humana, ciega a sus protagonistas, haciéndoles olvidar que, si acaso existe un destino que los demarca, no son ellos sino magnificas marionetas de aquellos designios que a ratos, pudieran resultarles no del todo justos o satisfactorios.

Oscar Marcano no sólo nos escribe con afanosas letras, sino también con dulces melodías que, al oído, nos retratan un amor dolorosamente eterno.

Recomiendo con todas sus letras y melodías, la obra completa de Marcano como quien ilusionada espera un septiembre para amar y más tarde un marzo para renacer, y volver a intentarlo.

@DaiAyestaran en Twitter

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