Camilo Pino, escritor venezolano autor de:

Valle zamuro, Ediciones Puntocero (2011)

¿Cual es tu libro del día?

Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi, una obra maestra que tiene todo: poesía, tensión, drama, profundidad, complejidad, humor, ritmo, personajes entrañables y por si fuera poco, es breve. Fíjate que Sostiene Pereira es tan bueno que rompe el tabú de la literatura comprometida políticamente (un tabú del final del siglo XX) sin que nos demos cuenta. Tabucchi es un maestro de los silencios, de lo que no se dice, algo que admiro mucho y que me cuesta mucho lograr cuando escribo.

¿ Algún placer culposo literario?

La Biblia. Sobre todo el Nuevo Testamento. En varios sentidos. El primero es que es un libro que me conmueve enormemente a pesar de que soy agnóstico. Y luego porque es un libro que define la culpa y sin embargo, está lleno de placeres estéticos. En el mismo sentido, podríamos hablar de los místicos españoles: San Juan de la Cruz, Teresa de Ávila. La primera parte de El Castillo interior o las moradas, las memorias de Teresa de Ávila, se puede leer con mucho morbo. Claro, obviamente cuando hablas de placeres culposos te refieres a literatura que debería avergonzarnos leer, pero que sin embargo no podemos resistir y bueno, allí te podría hablar de algunos libros de autoayuda que he devorado con pasión en privado y que escondo en las esquinas de mi biblioteca, como Las 48 leyes del poder por Robert Greene. Cuando lo leí me dio una fiebre de la que les da a los adolescentes que descubren El lobo estepario, libro que por cierto siempre he detestado y nunca leeré precisamente por atontar adolescentes.

¿Un libro que haya marcado un antes y un después?

La hojarasca de Garcia Márquez, lo leí de niño en un viaje en carro a Boconó. Me hipnotizó. Creo que me hizo darme cuenta de que quería ser escritor y en ese sentido me cambió la vida. Recuerdo que llegué al pueblo y comencé a verlo todo como si me lo estuviera contando Garcia Márquez.

 @camilopino en Twitter


Anuncios