Una chica de nombre Anna Blume se encuentra desesperada por la desaparición de su hermano, un joven reportero con la misión de cubrir una nota de prensa importante es enviado a un lugar sin nombre.

En esta densa y reflexiva novela, Paul Auster obliga al lector a ser protagonista activo de la historia, el libro se desarrolla a través de una carta escrita por Anna dirigida a su novio, un destinatario sin nombre que adquiere la personalidad del lector de turno. La incertidumbre se mezcla con la curiosidad desde las primeras páginas, Anna escribe desde un lugar desconocido donde mantenerse con vida no es la mejor opción.

Una carta donde el lector se convierte en aquel individuo que no puede hacer nada por la mujer que ama. “Lo cierto es que si no fuera por el hambre ya no sería capaz de seguir”, ella está en serios problemas pero insiste en quedarse y continuar una búsqueda a ciegas, no sabe el lugar exacto a donde su hermano llegó y mucho menos si él aún sigue con vida.

Cada calle y rincón de la ciudad se convierte en una trampa hostil, sobrevivir a cada paso es la mayor recompensa a conseguir. Para otros los días transcurren esperando la culminación de sus días, gastando sus pocas energías buscando las opciones para darles fin a sus frágiles vidas. El negocio rentable es la muerte, las clínicas de eutanasia, los clubes de asesinatos, las carreras hasta agotar el cuerpo y caer al piso para nunca más levantarse son parte de las ofertas tentadoras del día.

¿Logra Anna Blume dar con el paradero de su hermano? ¿Continuará él con vida? ¿Anna regresará? Interrogantes que sólo podrán ser respondidas si el receptor de la carta no se doblega ante la tensión del drama que consumirá sus sentidos a cada paso de la narración, cumplir la lectura hasta su última página es la única salida.

 El país de las últimas cosas es una historia aleccionadora y cruda, donde se exponen las carencias y sus consecuencias, mostrando el lado oscuro del poder sobre las masas y de lo que somos capaces con tal de mantenernos con vida. Paul Auster es aquel que ha escrito la historia que a mí me hubiese gustado escribir.

 Reseña hecha por Jonathan Bustamante, @LectorMetalico en Twitter

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