EL ORDEN Y EL PESO DE LOS SUEÑOS DE SONIA GONZÁLEZ

-Profana lectura de Frágiles Sistemas

 La fragilidad es una noción transgresora a la certidumbre cartesiana de lo que se entiende por sistema. Lo amenaza, lo desnuda en lo simbólico. Pero a su vez, lo frágil reitera fatalmente la dialéctica de todo lo que pertenece a la vida, por lo que también sirve al juego total del sistema. Esta puede ser la idea que coloque dentro de un contexto al superlativo poemario de Sonia González intitulado Frágiles Sistemas (2011).

En un tránsito de lo público a lo íntimo, Sonia González escruta con agudeza los pestañeos del mundo cotidiano. No le hace falta matizar su testimonio: “Estos son los parques de nadie/donde nadie nos acompaña/ni nos cuida/No hay ramas podadas/ni cultas (…)”.                  Sus líneas son limpias y lúcidas: “Nadie sabe lo que aquí ocurre/Es una pequeña guerra/muy nuestra (…)”.

Conforme se avanza en el recorrido a los latidos íntimos de la poeta, la resonancia de su eco es más profunda: “Siempre estuve en mí/hasta que huí (…) Me hallo en caminos anteriores/no para sanar/ni por rencor/sino por la gracia del espíritu (…)”. Su escritura denota una actitud en alerta permanente de creación literaria, según lo confiesa en una de sus plegarias nocturnas: “Poemas visitantes y oportunos/haced con el cuerpo y desde el cuerpo/ la piel de todas las mañanas”.

Si puede decirse que hay algún lugar en el que la poesía de Sonia González se vuelve más resuelta y lumínica es en la anotación de sus Sistemas Naturales. Aparece aquí la plenitud de su voz: “Hubiera debido mojar antes/este suelo/pero ahora anda por su cuenta/como un ser en mi cuerpo/anda/con voluntad/por su propio pez manso(…)”. Su cuidado de la metáfora es el de un artesano: “Las jirafas no pueden ser/Caminan imposibles/(…) Sobre la piel/el mapa del universo/al azar/ha derramado señales” 

Uno de los elementos presentes en Frágiles Sistemas es la conversión casi a contraluz del acontecimiento en evento poético: una compra en el supermercado, una anotación esperando la luz verde del semáforo. La mirada interior de Sonia González es lo suficientemente despierta para encontrar la ceremonia detrás de la puesta en escena. Su poema Historia de Útero, tal vez, es el que mejor logra este rasgo: “el órgano permanece callado y tibio/más solo que nunca/en un envase de plástico que le ofrece su nuevo oficio”.

Leer poesía sacia la sed urgente de sentido. Frágiles Sistemas nos devuelve a lo humano con un lenguaje hondamente poético y su calmada espiritualidad. Su gran victoria es la atenta observación a la inmensidad de las cosas pequeñas. Como dice Sonia González en uno de sus versos más hermosos: “pero no hacen falta/ hitos filosóficos/para compartir el firmamento/Si acaso/saber el orden y el peso/de los sueños”.

@storytellerve09

storytellerve@yahoo.com

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