Karla Pravia

 Mi amor por los libros es el síntoma de un trastorno obsesivo compulsivo que padezco, así lo he comprobado. A tal punto olvidé lo que era calzado y lo transformé en carátulas y páginas. Tal vez no deberían hacerme caso, es una patología, y quisiera que fuera muy mala, pero me gusta, no me incomoda en absoluto.

Por otro lado los sueldos, como nos pasa a la mayoría en este país, no son muy compensatorios que digamos. Pero cuando logras comprarte la colección completa de las obras de José Ignacio Cabrujas o el compendio de cuentos de Edgar Allan Poe puedes entonces comprender de qué viene la palabra “placer”.

Entonces alguien que no conocía con el nick de @rodcasares se puso a recomendar libros desde su cuenta. Escribía sobre los que le gustaban. Recordé que los viernes se usan para recomendar a los twitteros que nos parecían merecedores de tener muchos seguidores, y sucede entonces que le escribí para usar un mismo hashtag que sirviera para recomendar libros y definir qué día de la semana sería dedicado a eso, así fue creado el #LibrodelDia.

En un mundo anegado de tecnología, de las comunicaciones rápidas vía Internet y de nuevos modos de interacción llamados redes sociales, el twitter logró una popularidad que ahora le da fuerza como mecanismo para generar un mercado; y bueno si hacemos un mercado de los descuentos de las grandes marcas y de lo último en tercera dimensión con un plus bélico en el paquete, entonces ¿por qué no crear el mercado de los libreros independientes?

En cierta forma al hablar en twitter de los libros que leemos y aquellos que nos gustan hacemos las veces de libreros. Por otro lado, para aquellos que no son asiduos a la lectura, consiguen en esta herramienta una guía para saber qué leer y por qué.

Hay que enamorar para la lectura, ¿por qué?, porque es la mejor manera de quitarnos esas lagunas que como sociedad nos pone en el filo, a un paso del derrumbe. El libro no es un objeto de páginas tediosas e ininteligibles. Es la mejor creación para la democracia de la información, que ahora Internet lo lleva a la batuta. Pero el libro será siempre el mejor acompañante y el más fidedigno informante, sin quitarle mérito a la revolución digital.

Las fábulas son muy hermosas y poéticas, y como tradición cultural vale preservarlas, pero que no se nos olvide porqué la Luna sigue al Sol y en qué consiste el proceso de evaporación que precede a la lluvia, cosas que parecen elementales pero igual fáciles de olvidar.

Tal vez los libros de literatura se vean como puro divertimento, pero cabe destacar que mucha literatura se inspira en sucesos importantes de la historia para dejarlos retratados con un cariz humano, y que eso nos lleva a no olvidar los errores del pasado. Sin embargo, allí, ese pasado no se construye a partir de sentimientos bajos, sino de la más pura conciencia de cual debe ser el rol del ser humano si se quiere definir como tal.

Dije que este año no iba a comprar libros para ahorrar, pero fue imposible, recaí en mi trastorno. Así que los jueves sigan recomendándome libros por twitter que yo seguiré chequeando el hashtag #LibrodelDia y subyugada a mi TOC.

Karla Pravia es: @Kodisea en Twitter

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