El Cementerio de los Libros Olvidados regresó. Por tercera vez, Carlos Ruiz Zafón nos permite adentrarnos en el abanico de sensaciones que generan las aventuras de Daniel Sempere y Fermín Romero de Torres. Un dúo que extrae de la Barcelona, de la guerra y la posguerra, historias imposibles de dejar… historias que como lectora siempre me han dejado, al final de cada libro, con ganas de más. Lo hizo magistralmente con “La Sombra del Viento”, una narración arrolladora, llena de pasajes maravillosos y palabras inolvidables; y, también, lo consiguió, en menos medida, con “El Juego del Ángel”, en el que desarrolla personajes imborrables.

Con “El Prisionero del Cielo”, Ruiz Zafón se vale de la misma fórmula. Solo que en esta oportunidad comencé a atar nudos. Empecé por entender el significado de David Martín en la vida de Daniel Sempere. Luego, acepté que Isabella de Sempere es el personaje que el autor creó con más pasión: tonos dramáticos y cómicos acompañan siempre a la madre de Daniel;  y comprendí que detrás de cada uno de los personajes debe existir una gran historia, de esas que se merecen todo un libro para narrarlas.

Y esa licencia se la toma el autor español sin problema alguno. En “El prisionero del cielo” cuenta la historia del hombre del verbo “rebuscado” y ocurrente, Fermín Romero de Torres. Una historia atrevida al punto de poder cortar la respiración. En ella te sumerge en la Barcelona de la guerra: la oscura, la cruel, la ciudad sin esperanzas. La trama se centra en la boda de Fermín con Bernardita. Pero el gran amigo de Daniel no se puede casar: legalmente está muerto. La aventura comienza.

Ahí Ruiz Zafón empieza a tejer sobre las dos historias anteriores. Coloca nuevamente en primer plano a David Martín, a quien el autor le adjudica la autoría de El Juego del Ángel. Éste será el ángel que Fermín se topará cuando es encarcelado en unas de las peores prisiones de guerra de la época. El plan resulta más que evidente: Fermín debe  salir de la cárcel al mejor estilo de El Conde de Montecristo. Pero para esto, en cada página,  irá dejando desde trozos de piel hasta su alma.

Toda una aventura que le dejará más que marcas, pues se enterará de la relación que unió a David Martín con Isabella, la madre de Daniel. También, se vislumbrarán las razones de la muerte de ella: un asesinato que ha estado presente en todas las historias del español, pero que con seguridad será el centro de atención de la próxima historia del Cementerio de los libros olvidados.

A pesar de ser una historia de las grandes, en la que  la aventura se conjuga en pasado y  en la que se muestra el crecimiento de la familia Sempere, en esta ocasión Carlos Ruiz Zafón escribió un final evidente. No se trata de una historia redonda e independiente como se afirma en la primera página del libro. Es casi un requisito haber leído las otras dos novelas para comprender lo que sucede en ésta.

En “El Prisionero del Cielo” dejó cabos sueltos: En un principio asoma la posibilidad de que Bea, la esposa de Daniel y la heroína de “La Sombra del Viento”, guarda algún secreto. Una extraña actitud ronda a la mujer por la que Sempere lo arriesga todo. Además, anuncia la muerte del padre de Daniel. Pero sobre todo muestra un abre boca de lo que será la venganza de Daniel sobre el asesino de su madre. Quizás eso lo llevó a valerse de un recurso que hasta ahora no había usado: entre líneas dio a entender que se está guardando la mejor historia de la serie de El Cementerio de Los Libros Olvidados para el final.

Reseña hecha por: Dubraska Falcon, @dubraskafalcon en Twitter


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