Una serie de personajes caóticos que hacen vida (o la pierden) en once relatos donde la intriga, la perversión y la muerte son las verdaderas protagonistas, eso es Piedras Lunares de Fedosy Santaella.
En un estilo que va entre la novela negra y la novela policial (que tienen sutiles diferencias), Fedosy nos retrata en once historias, a unos individuos perturbados por diferentes razones, que en la desesperación por terminar un conjunto de situaciones irritantes, recurren al mal como única salida. Pero, dada la inexperiencia de éstos en los ardides de la maldad, terminan por convertirse en víctimas de sus propias trampas.

Lo curioso de este libro es, que por muy retorcidas y oscuras que puedan parecer estas historias, también nos resultan familiares. Una cotidianidad presente que va más allá del hecho de que estén recreadas en Caracas, en esta ciudad violenta, plagada de locura e intolerancia. Esas emociones quizás provengan de la intención del autor en escudriñar, justo esos estados de alteración, esos íntimos momentos, en los que los seres humanos desean -aunque incapaces de pronunciarlo y admitirlo-  deshacerse con crueldad de algo o alguien que les resulta molesto, que les agobia.

Con una narrativa impecable, Fedosy Santaella demuestra que efectivamente puede haber literatura bien lograda, sin necesidad de recurrir a un lenguaje rimbombante y enredado que, como ocurre con aquellos escritores “preciosistas”, terminan por aburrir al lector. Piedras Lunares es un libro con un lenguaje sencillo, cargado de un humor negro, inteligente y entretenido, un libro que te atrapa y como ocurrió en mi caso, con un placer morboso, no lo sueltas, hasta que terminas con él.

Reseña hecha por: Adriana Medina, @cotidiana en Twitter

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