Unas cámaras vigilan a un hombre en una habitación inmaculada y equipada de manera sencilla con los muebles necesarios, una cama, una lámpara y un escritorio. A éste hombre le llaman “Mister Blank”, caucásico de cierta edad, agobiado por las trampas de su memoria, no recuerda los motivos ni el cómo llegó a ese lugar.
En el escritorio, hay una serie de documentos, un informe escrito de un viaje con una misión a realizar y una serie de fotografías, rostros mudos en escenarios varios los cuales desconoce, su tormento acaba de empezar.
Nuestro protagonista es visitado por varias personas, desde abogados y detectives, hasta enfermeras. Las atenciones de las visitas varían, unas motivadas por el buen proceder y cuidados necesarios para la quebrantada salud de “Mister Blank” y otras para hacerle saber que debe ser castigado por los males causados.
A medida que se desarrolla la historia las informaciones suministradas generan más dudas, ampliando las interrogantes existentes, ¿Qué ocurre ciertamente? El lector con su interpretación tendrá la última palabra.
Viajes por el scriptorium es una obra interesante, donde el escritor desea saldar cuentas con sus personajes de obras anteriores, aquellos que han sido sujetos a un despiadado juego de casualidades que se convierten en destino. Paul Auster visitado y enfrentado por sus creaciones, perdón creo que deberíamos llamarlo “Mister Blank”.

Reseña hecha por Jonathan Bustamante.

Así tuiteo  @LectorMetalico cuando termino el libro:

“Viajes por el Scriptorium” de Paul Auster, la tormentosa memoria de Mister Blank #Librodeldia

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