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Archivos mensuales: junio 2012

Manual para el más allá

30 Sábado jun 2012

Publicado por Libro del día en Noticias

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Violeta Rojo

Enzo Pittari, sin prisa pero sin pausa, se ha ido convirtiendo en un hombre integral. Es europeo y es americano, es de la ciudad y es de la provincia. Es profesor y es estudiante. Sus especialidades profesionales pasan de la ingeniería eléctrica a las ciencias sociales del doctorado que actualmente realiza. Ahora se estrena como humanista con este libro, uno de los dos que le conozco.

Manual para el más allá comparte con su autor el tener muchas facetas, el moverse con facilidad y precisión por muy disímiles campos. También es un libro que puede ser analizado desde distintas y ricas perspectivas.

Por ejemplo, no es sólo un libro de cuentos sino un cuentario, esto es un ciclo de cuentos que se vinculan entre sí y que pueden leerse por separado o como partes de una secuencia narrativa mayor. Y en esta serie de cuentos hay una temática que circunvala a las otras: la de los mundos opuestos que conviven: Europa y América, ciudad y campo, presente y pasado, realidad y ficción, lo real y lo fantástico. Esta unidad temática contiene, a su vez, tres sistemas argumentales distintos, que se interrelacionan y completan.

El primero de los sistemas temáticos es el la memoria y lo autorreferencial. En estos relatos, de evidente textura autoficcional, el autor recuerda las historias familiares (las suyas y las de su esposa Rafaela) y a partir de ellas va recuperando personajes, consejas, dolores, esperanzas, alegrías, paisajes y miedos. La memoria, por su parte, le permite el punto de vista necesario para la comparación entre costumbres y modos. Estos recuerdos y vivencias de antepasados remotos y recientes, en geografías diversas, van relatando la vida de un nuevo ser que es de aquí, de allá, de acullá y de todos lados.

El segundo sistema es el de la narrativa de la otredad, la migración y el exilio. En el Introito, Pittari establece su teoría sobre las nacionalidades, las fronteras y el nomadismo necesario para la libertad. Esta introducción ensayística se ve de cierta manera ratificada por textos en los que va narrando aventuras distantes en tiempos y geografías.  En ellas, un Diego que podemos imaginar antepasado del autor, un Carlo en el que vislumbramos a su padre, otro Diego que podemos trasponer al Enzo actual, relatan, actuan, viven búsquedas de tesoros, guerras, peripecias a bordo del barco de inmigrante, duros comienzos en distintos pueblos de un país diferente.  Estos  expatriados son además hijos de la guerra, lo que configura unos recuerdos, necesidades y costumbres que posiblemente nunca se pierden. Y esta circunstancia se vuelve visual, ya sea en forma de cáscaras de manzana, de una tela príncipe de gales o de la minuciosa descripción de la arquitectura de cada nueva casa. Los recuerdos transmutados en literatura, comienzan con la búsqueda de un tesoro elusivo, que todos tratan de encontrar sin éxito, porque es un espejismo. Y esta historia configura la metáfora perfecta de lo que es emigrar: buscar un tesoro en otro país. Tesoro quimérico, que como sabemos, nunca se halla, y si se consigue, solo se es consciente de ello al perderlo.

El último sistema es el elemento fantástico que como un cemento unifica los relatos. Ya el título y su referencia al más allá nos anuncian que encontraremos espíritus guardianes de tesoros; fantasmas que reclaman la codicia; gatos que espantan y reviven; changús mágicos que traen la desdicha.  Es así como el mundo del más allá se sobreimpone con el del más acá y conforman un lugar en el que todo es posible.

Así,  entre memorias, recuerdos, fantasmas y migraciones van transcurriendo estos textos múltiples, integrados y complejos. En ellos habitan personajes que, a pesar de las vicisitudes, nunca dirían “non mi sono rimasti, nemmeno gli occhi pero piangere” (única frase que conozco en italiano y que significa que no queda nada, ni siquiera los ojos para llorar). Los personajes de Pittari comparten con su autor un optimismo vital que hace que siempre tengan recursos, siempre sepan que hay algo más que pueden hacer.

Enzo Pittari ha entrado con buen pie a un nuevo mundo, el de la ficción. Bienvenido a esta terra nova, amigo. Que los dioses de la literatura te sigan siendo propicios.

@violetred en Twitter

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#Librodeldía del jueves 28 de junio de 2012

29 Viernes jun 2012

Publicado por Libro del día en #Librodeldia

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Antonogni En #librodeldia, un autor italiano: Leonardo Sciascia y su novela “Todo Modo”, los ‘vericuetos del poder ‘. lockerz.com/s/220782080

leidyoriana #LibroDelDía la Biblia! ♥

SofiaInes @KalathosLibros #librodeldia : Los perros y los lobos de Irene Nemirovsky

Rosa152 Mi #Librodeldía es Motivo lugareños: apostillas históricas, Emilio Menotti Spósito, vida cotidiana de Mérida a principios del siglo XX

soygordita Desgracia de J. M. Coetzee. Una lectura fuerte, desesperanzadora, pero aunque parezca contrario, muy buena. Es mi #librodeldia

JohnMarshall78 “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” H.Murakami”…adultos de este mundo que no son pesimistas son un hatajo de idiotas” #librodeldia

RaulSaavedra6 Mi #librodeldia es “Pantaleón y las visitadoras”, de Vargas Llosa.

elperronaranja #librodeldia El Imperio eres Tu de Javier Moro.

viajaelmundo Mi #LibroDelDía es “La vuelta al mundo en 80 días”, de Jules Verne. Lo comienzo a leer hoy.

detentelibros RT @maqroll30: mi #Librodeldía es La humillación, de Philip Roth.

detentelibros RT @sashenka76: Mi #Librodeldia es “Solo quiero que amanezca” de Oscar Marcano, publicado por Ed. Puntocero. Un libro y muchas lecturas para (des)romperse.

detentelibros Me sorprendía en sus rostros no ver sus ojos, sino tan sólo un brillo en medio de un nido de arrugas El Extranjero d #Camus mi #Librodeldia

JaimeOteyzaB #LibrodelDia Chulapos Mambo de @mendezguedez

hectorres Mi #LibrodelDia es Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, de David Foster Wallace. Agudeza y percepción fuera de lo común

mifrero Mi #librodeldía es La última noche de Hipatia, de Eduardo Vaquerizo, aún no lo termino pero ya me sorprendió.

sebaslacroix #LibrodelDia “La casa del silencio” de @orhanpamuk

SofisofLopez #LibrodelDia Angosta de Abad Faciolince (cc @Tito558)

KalathosLibros La broma infinita, de David Foster Wallace, es nuestro #librodeldia yfrog.com/obiqpvyj

LennisRojas Diario de invierno, de Paul Auster (@AnagramaEditor) es mi #librodeldia

rodrigoblancoc mi #librodeldia es “El palacio de los sueños”, de Ismaíl Kadaré. Mi mayor descubrimiento de los últimos años.

Daniel_Fermin #LibrodelDia Poesía completa, de Alejandra Pizarnik: “La muerte siempre al lado / Escucho su decir / Sólo me oigo”.

KalathosLibros “@barteag: @ficcionbreve #LibroDelDía 1Q84 de Haruki Murakami.”

r_schifferli Nuevas tendencias del marketing #Librodeldía

sebaslacroix #LibrodelDia “La Trilogía de Nueva York” de Auster

ranaencantada “Literatura del México antiguo”, Biblioteca Ayacucho. Una joya encontrada en @lacatolica para nuestro #librodeldía

rodcasares Manual para el más allá de @enzopittari y editado por Memorias de Altagracia es uno de mis #Librodeldía

MorandiniTV #LibrodelDía Poemas de Henri Michaux, del día, de las últimas dos semanas y de las próximas vacaciones de invierno, hasta memorizarlo!

LectorMetalico Insisto con “Tan cerca de la vida” de @twitroncagliolo . Cautivante y espeluznante. Tokio, la tecnología y sus espíritus. #Librodeldía

atamagog Para #Librodeldía dos buenas opciones: “La memoria de Shakespeare”, de Jorge Luis Borges e “Indignación”, de Philip Roth.

polapolillita #Librodeldía el cuento “la noche boca arriba” de Julio Cortázar. Muy bueno. Lo comentamos!

NaslyUstariz @ficcionbreve #LibrodelDia contagiada con mi querida hija @verocitrica estoy leyendo Los Juegos del Hambre” pinta bien!

AcademiaE @QueLeer Nosotros estamos leyendo “Cuentos en el espejo” de la talentosa escritora @mariannedh #LibrodelDia

korbu “Del buen salvaje al buen revolucionario” de Carlos Rangel ow.ly/bTpRm #librodeldia

JoelBrachoG Mi #Librodeldía es Plegarias para un zorro, de @enzagarcia, editado por @bidandco

EditorialMH Manual para consejeros de jóvenes por Josh McDowell ow.ly/i/Jl2X #librodeldia #autoresEMH

DulceMRamosR #LibrodelDia “El cementerio de Praga” de Umberto Eco

EdLugarComun Nuestro #Librodeldía: #Esolose de César Segovia y #Compañeropaciente de Luis Enrique Belmonte.

anamariasimon El mío también! #LibroDelDía RT @caa2410: Caracas…”De día atormenta y de noche aterra”~ @hectorres en mi #LibroDelDía lockerz.com/s/220677836

caa2410 Caracas…”De día atormenta y de noche aterra”~@hectorres en mi #LibrodelDía. lockerz.com/s/220677836

maqroll30 @Is4belS Isabel, seriedad por favor. Repite conmigo: “Mi #librodeldía es Mariquita linda, de Pedro Lemebel. A ver, hazlo, tu puedes

psychfolk Mi #LibroDelDia es la novela Cubagua, de Enrique Bernardo Nuñez, una verdadera joya oculta de la literatura venezolana.

PetipuaSaturno Soy Manuel Vilas y mi #Librodeldía es España de Manuel Vilas.

maqroll30 Mi #Librodeldía es Desgracia, de Coetzee

luisyslas Mi #LibroDelDía es #Paisajeno de @willymckey. No lo he leído, pero vi la película.

elenacardona en este #jueves “La más fiera de las bestias” de @LucasGarciaP, es mi #LibroDelDia (again) Tremendo. Para no soltarlo, para soltarnos en él

Vaness169 Mi #Librodeldia es Una pasión literaria Correspondencia 1932-1953 entre Anais Nin y Henry Miller via.me/-2gymuhk

ernestocazal Mi #librodeldía es de la argentina Ivonne Bordelois: “La palabra amenazada”.

ccrojasrosas “En el fondo, sólo los tímidos son personas realmente atrevidas, capaces de cualquier cosa” Lejos de Veracruz – Vila-Matas #Librodeldía

nnancy_ Surfeando entre “Blanco Nocturno” de Ricardo Piglia y “El poder del Ahora” de Eckart Tolle “@rodcasares: ¿Cuál es tu #Librodeldía?”

libropresumido —————» @rodcasares ¿Cuál es tu #Librodeldía? pic.twitter.com/42rCPfgd

MarialciraMatuT “@rodcasares: ¿Cuál es tu #Librodeldía?” “Lo que me tocó vivir”, del actor Carlos Márquez, publicado por el CELCIT.Un recorrido x teatro SXX

johnmanuelsilva #LibrodelDía Luego de resistirme, por fin me senté a leer La rebelión de los naúfragos de Mirtha Rivero.

DesayunoConJoey Wepa! Hoy es Jueves de #Librodeldía y se lo dedico a The Dharma Bums de Jack Kerouac

sandra_0512 Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?” #FranzKafka, #librodeldia Liubliana,tiene ese efecto

AndresKerese #Librodeldía Tú y yo de Niccolò Ammaniti

voxnovula Nuestro #librodeldia es “Concierto barroco”, de Alejo Carpentier

epifitas Mi #librodeldia es el poemario Testamentos (Bogotá, La otra orilla, 2008) de Juan Manuel Roca (Medellín, 1946)

NoeDepaoli “Lo que no vengo a decir” de Javier Marias #librodeldia

NoeDepaoli “Los Boys” de Junot Diaz #librodeldia

Esclvsa #juevesdelibros #librodeldía ‘Retratos y encuentros’ de Gay Talese.

leninperezperez Mi #librodeldia te está mirando. Manual para el más allá, de @enzopittari pic.twitter.com/PWGe6vK2

Dakmar @cesarsegovia en @globovision con Aymara Lorenzo. Palíndromos y quehacer poético #Librodeldia “Eso lo sé”

jomaroikos Mi #librodeldia: la serie #CONEXOS de @SantillanaVzla. Propuesta novedosa hecha por un equipo de “tradición educativa con talento nacional”.

lei_asuaje #LibrodelDía El paraíso de los tontos, de @casciari

barteag @ficcionbreve #LibroDelDía 1Q84 de Haruki Murakami.

mircoferri #librodeldia: mircoferri.blogspot.com/2012/01/mi-vid…

mircoferri Mi #librodeldía: sigue siendo “El proceso”. Kafka ha debido ser un amigo problemático, eso sí. La neurosis en pasta.

martin_twelve #librodeldia George R. R. Martin – Game of Thrones

alfredomeza #LibrodelDia Algo va mal, de Tony Judt

LiendoEri @hectorres @ficcionbreve Mi #LibrodelDía Cuentos con agujeros, de Krina Ber…

Seelie_Jenny #LibroDelDía :Amable y Tirano, de Johanna Lindsey. (*Q*….James Malory….)

La realidad de la ficción o la ficción de la realidad

26 Martes jun 2012

Publicado por Libro del día en Reseñas

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Diajanida Hernández G.

 Sí, tal como lo presenta la editorial Almadía, El tiempo apremia trata de “cómo embarazarse con la ayuda de un bolígrafo; cómo desaparecer cadáveres en un jardincito; si es posible o no que un procurador resuelva un caso con ayuda de una vidente, mediante qué artilugios un empresario puede comprar un país entero, siempre bajo la mesa y hasta con un razonable descuento; si ciertas congregaciones espirituales permiten que sus integrantes se solacen con sus cuerpos, y ya entrados en gastos, por qué un criminal de esos que cultivan sustancias prohibidas puede, en un arranque de generosidad y bonhomía, completar los magros sueldos de aquellos que imparten justicia en su localidad”.

Sí, el libro aborda todo eso. Pero hay más. El tiempo apremia nos dice de su autor, Francisco Hinojosa, de su maestría narrativa; del lugar del humor, la ironía, el absurdo y el cinismo; de las posibilidades del lenguaje y del género; y pone en duda la borrosa frontera entre realidad y ficción. Las siete piezas narrativas del volumen de Hinojosa presenta historias que más que mundos ficcionales parecen caricaturas irreverentes de nuestra realidad. Estos relatos parecen preguntarse constantemente ¿es ficción o es realidad? ¿Dónde está la división entre esos dos supuestos mundos? ¿No es la ficción una cara de la realidad?

Cualquiera de los personajes, de las anécdotas o de las situaciones que se presentan en El tiempo apremia parecen reflejos del cotidiano de cualquiera de nosotros. Allí donde las escenas son más absurdas, más cínicas, más extremas, más disparatadas es donde aquellas preguntas cobran más fuerza.

Así como Cortázar decía que lo fantástico convivía con él, y se le presentaba a cada instante como parte de su día a día, El tiempo apremia muestra que el humor, la ironía y el absurdo parecen ser hilos gruesos de esa malla compleja que llamamos realidad. Y por eso pactamos con la idea de unos empresarios que le presentan una oferta a un presidente para comprar un país; y no nos sorprenden las vueltas burocráticas y corruptas de un caso policial; o reímos ante el insólito embarazo de una mujer o ante la ilógica lógica de una congregación espiritual.

Tratar objetos, situaciones, escenas, personajes con esta potencia requiere de un trabajo limpio y preciso del lenguaje. Y en ese sentido, Hinojosa es un maestro, de esos que debemos leer para saber y aprender del juego infinito con las palabras y la imaginación. En El tiempo apremia, Hinojosa combina elementos orales, ritmo, diálogos, descripciones y, además, experimenta con las fronteras del género, para construir siete cuentos únicos y distintos entre sí pero, al mismo tiempo, parte de una misma máquina de sentidos y búsquedas.

El escritor mexicano Álvaro Enrigue ha dicho que Hinojosa es el máximo innovador de una generación y un poco más, lo señala como parte de ese grupo de autores que logran la risa literaria, de esos que logran partirnos de la risa. Eso lo dijo a propósito del libro Poesía eras tú, tomo esas palabras para El tiempo apremia.

@diajanida en Twitter

Los escritores también tienen su #Librodeldía

25 Lunes jun 2012

Publicado por Libro del día en Entrevistas

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Daína Chaviano,  escritora cubana autora de:

Casa de juegos,  Editorial Planeta (1999), Fábulas de una abuela extraterrestre, Editorial Océano (2003), La isla de los amores infinitos, Editorial Grijalbo (2006),  Historias de hadas para adultos, Editorial Minotauro (2007)

¿Cual es tu libro del día?

Actualmente leo dos: El poder de las tinieblas, de John Connolly; y los relatos completos de la serie Pueblo, de Zenna Henderson, una maravilla de la Edad de Oro de la ciencia ficción anglosajona.

¿Algún placer culposo literario?

La verdad es que no siento vergüenza alguna en leer nada que me interese. No me guío por modas ni por parámetros académicos, sino por mi propio gusto y placer.

¿Un libro que haya marcado un antes y un después?

Esa es una lista interminable en la que no sólo hay libros de ficción, sino de psicología, antropología y ciencias, en general. Citaré solo algunos: Life Before Man, de Margaret Atwood; Diarios, de Anaïs Nin; Sinuhé el egipcio y Marco el romano, ambos de Mika Waltari; Dangerous Visions, antología de la Nueva Ola de la ciencia ficción anglosajona, hecha por Harlan Ellison; La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera; Obras Completas de William Shakespeare; La tía Julia y el escribidor, de Vargas Llosa; Iliada y Odisea, de Homero; El pájaro azul, de Maurice Maeterlinck; Crónicas marcianas, de Ray Bradbury; Dafnis y Cloe, de Longo; El unicornio, de Manuel Mujica Lainez; Otra vuelta de tuerca, de Henry James; la trilogía de Merlín, de Mary Stewart; The Mists of Avalon, de Marion Zimmer Bradley; Mysteries, de Colin Wilson; The Origin of Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mind, de Julian Jaynes… Hay muchos más.

@DainaChaviano en Twitter

Caracas muerde

21 Jueves jun 2012

Publicado por Libro del día en Reseñas

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Naíbet Soto Parra

 

Caracas es femenina. Caracas es plural, aunque en el acento local suprimamos la ese. Es una y es muchas, de envidiable clima y connotada violencia, Caracas muerde. La mandíbula que gestó Héctor en sus relatos, posee el don del asalto secuencial, estimulante, inevitable, personalísimo.

Yo también sentí la afrenta de imaginarme asaltada en cualquier otra ciudad, y la necesidad de birlarle al atacante el logro de una caraqueña en su palmarés. Y fui una madre sorteando el Metro para abrazar a sus hijas; una motorizada condenando con mi ausencia a quien me amase, una mujer cuya belleza, podría calibrar sólo aquel que cerrara los ojos para oírme. Fui muchas y discutí con sus páginas, imaginándome la próxima vez que lo viera para decirle: Chico, ¿tú estás loco?, ¿cómo me echas esta vaina? Qué hago con el desasosiego, qué con la esperanza, con mis otras Caracas que te incluyen y en la docilidad de un guayoyo a media tarde, te reconcilian a diario con la que tú y yo construimos.

El libro de Héctor es como jugar con un cachorro, al que comienzas a fastidiar ante la imposibilidad de que te haga daño, y él se acelera y tú no lo sueltas, y él te busca y tú sigues confiado, y al finalizar el juego tienes el saldo de unos cuantos rasguños, que te duelen al día siguiente, en esa clara correlación entre herida y tropiezo, por la que, no importa lo improbable que sea volver a lastimarte ahí, indefectiblemente lo harás. No diré el saldo de mis rasguños, tampoco de mis sucesivos golpecitos acumulados. Diré que sentí el compromiso con mi optimismo compulsivo, y esperé que pasara la hora de almuerzo para salir a hablar con el chichero y sus clientes. Les eché uno de los cuentos del libro y esperé. No hubo aspavientos, ni sorpresas, ni caras compungidas. Así las cosas, de mordiscos estamos llenos todos. El cuero se va engrosando para que el próximo duela menos.

El chichero me dijo con gracia: Por eso es que yo no compro periódicos, mija, los sucesos me los cuentan aquí. La gente se toma un vaso grande para ahogar con dulce la amargura de esta ciudad. ¿Usted cree que esta ciudad muerde? Si te descuidas te arranca el tajo.

Regreso. Releo el más esperanzador de la selección. Y no termino de sonreír. Porque la esperanza está diseminada. Es un spray de alto espectro y cada quien decide las gotas que asimila y acumula para su próximo baño de realidad modelada. Comprando una película quemada, antes de ser asaltada en una sala de cine; celebrando un cumpleaños en la sala del apartamento, comprobando así el rendimiento de un metro cuadrado; usando un reproductor chino y chimbo, antes de que te arranquen las orejas por ostentosa.  Apuestas para tu ghetto, para tu forma de conservar un espacio dentro de las muchas Caracas que se desarrollan sin que las protagonices, porque no hay garantías para la vida, tanto menos para el placer.

Por eso me gustan las historias de Héctor. Es un protagonista, no un narrador, un fiel cultor de la feminidad que describe con cuidado, de la feminidad caraqueña además, que tantos millones aporta a la industria cosmética mundial, a la imposibilidad del ahorro energético a fuerza de secadores y planchas de pelo, a los diseñadores de piezas Prêt-à-porter separadas no por tallas, si no por la turgencia de los pechos.

Es inevitable leer y situarse en esas historias, caminar esas Caracas de Héctor, avenidas que muchos no han cruzado jamás -ni lo harán-, plazas a las que muchos hemos acudido sin mirar ni saber lo que él cuenta. Hay un raro imperativo moral al finalizar el libro, como si lo hubieses leído en voz alta, para gente que no conoce esta ciudad, que no la vive, unas ganas terribles de decirle: ¡Bueno, ya va, la cosa tampoco es así!, pero en rigor te lo dices a ti, se lo dices a tus otras Caracas, a tus amores, a tus encuentros, a tu ghetto.

Caracas muerde, sí.
Y Héctor, me debe un guayoyo.

 

@Naky en Twitter

 


Como quien espera un septiembre

19 Martes jun 2012

Publicado por Libro del día en Reseñas

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Dai Ayestarán

Porque nunca fue un marzo tan alentador ni tan trágico un septiembre.

Porque una espera jamás tardó tantos siglos y un encuentro de amantes jamás fue tan anhelado y desgarrador

Porque –y aunque suene soberbio de afirmar para esta humilde lectora- no conozco mejor manera de plasmar la vorágine de una pasión y las mieles de un amor incansable, que a través de las letras que en Rana verde a pececita azul nos regala Oscar Marcano, como parte de su obra de cuentos Cuartel de invierno.

La sencilla, pero magistral y profundamente contada historia, de dos seres que se buscan en el errante rumbo de sus constantes reencarnaciones; el improbablemente probable escenario cósmico, de dos destinos que se entrecruzan empeñándose en la eternidad; la maravilla de ese primer y único encuentro, seguido de un te quiero pero septiembre que desgarra el alma, pero que también seduce y afianza en el lector, la enorme sensibilidad con la que cuenta Marcano, son muchos de los elementos que vamos a encontrar en Rana verde a pececita azul, nicho propicio para la nostalgia y para la remembranza de aquello que pudiendo ser, lo fue sólo una vez.

Casi al finalizar el acto primero de la ópera Tosca, presenciamos a un profano Barón Scarpia que, impenitente y ciego de deseo, exclama ¡Tosca, me haces olvidar a Dios!. Así, las voluptuosas formas de la narrativa de Oscar Marcano en Rana verde a pececita azul, evocan los rasgos arrolladores de un deseo y un querer que, atravesando las barreras del tiempo y la evolución humana, ciega a sus protagonistas, haciéndoles olvidar que, si acaso existe un destino que los demarca, no son ellos sino magnificas marionetas de aquellos designios que a ratos, pudieran resultarles no del todo justos o satisfactorios.

Oscar Marcano no sólo nos escribe con afanosas letras, sino también con dulces melodías que, al oído, nos retratan un amor dolorosamente eterno.

Recomiendo con todas sus letras y melodías, la obra completa de Marcano como quien ilusionada espera un septiembre para amar y más tarde un marzo para renacer, y volver a intentarlo.

@DaiAyestaran en Twitter

Sobre cómo leer a Liubliana, de Eduardo Sánchez Rugeles

12 Martes jun 2012

Publicado por Libro del día en Reseñas

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Ricardo Ramírez Requena

Con la novelística de Eduardo Sánchez Rugeles ha cundido un error: un afán de leerlo según vayan saliendo sus libros. Es un error que debemos enderezar, y encausar hacia su correcta lectura. Las obras de Sánchez Rugeles no comprenden una trilogía y una coda (la trilogía que propone la edición continua de su obra sería: Blue Label/Etiqueta Azul-Transilvania Unplugged-Liubliana, y la coda sería Los desterrados). Los libros de Eduardo, aunque recorren la desesperanza, los afanes y dolores del destierro, la distopía venezolana, no son un corpus único. Propongo sin vergüenzas empezar a leer a Eduardo con Los desterrados y continuar con Transilvania. Llevan una línea sarcástica idónea. Se alimentan de los libros de Volpi y de Ciorán, de algunas obras de Fuentes (su camino inglés, como señaló hace años Octavio Paz, no el épico), entre otros. Son obras que se insertan incluso en un registro narrativo semejante al de Edmundo Paz Soldán, Alberto Fuguet, Rodrigo Fresán. Son obras de un latinoamericano en el exilio, y que ve estas vivencias con una profunda ironía, desde el humor negro, con los golpes del desparpajo, lo bufonesco, lo grotesco y lo policial. Son obras de un Poe que combina marihuana con ácido.

Es otro el camino que comprenden Blue Label/Etiqueta Azul y Liubliana. En declaraciones públicas del mismo autor, estas obras se suceden una detrás de la otra. Llevan el mismo ánimo. Son un díptico. No hay trilogía en la obra de Sánchez Rugeles, hay un par de obras que se complementan: en una, una generación, en la siguiente, otra. Me atrevería incluso a ser más aguafiestas en las pretensiones editoriales: Liubliana debe leerse primero, y luego Blue Label. Hemos estado errados. Quizá ha llegado el momento de enmendar ese error.

Como en Kafka en sus precursores, donde Borges señala cómo será leído un autor dentro de una tradición, este par de obras de Eduardo llevan un camino: Joseph Roth y el primer Philip Roth, Vasili Grossman, Mijail Bulgákov, Michel Houellebecq, David Foster Wallace, Roberto Bolaño, Chuck Palahniuk. Un autor no es solo los autores que lee y sus influencias, es también el orden narrativo del que participa y del orden espiritual (en los términos de Válery) del que participa. Estas dos obras de Sánchez Rugeles son de estos talantes.

Es en estas obras en donde también podemos leer a Massiani, a la juventud desesperada como protagonista, al lugar universal del que no encuentra un lugar sino en los recuerdos de la infancia y la adolescencia, recuerdos llenos de dolor y nostalgia, de melancolía dura y sexo duro, del olvido y del saber que las patrias solo existen en las enciclopedias. Blue Label/Etiqueta Azul es desgarradora y trágica y Liubliana también. Una tragedia que inspira piedad ante dos generaciones que nunca supieron donde se encontraba eso que llamaban el futuro. Los finales de ambas obras se hacen guiños de complicidad, se penetran, se arman desde unas estructuras que podrían hacerse una sola. En ambos libros tenemos a Piedra de Mar y a Rayuela, a El último tango en París, a Crash.

Son dos obras construidas a partir de la música, de una banda sonora que las hace entrañables. Eso. Son obras entrañables que a partir de un momento  no te dejan soltarlas. Te invitan a llorar como idiota en sus finales; a emborracharte escuchando música de tu adolescencia. A llamar a los panas que tienen años sin ver. A buscar fotos viejas. A bañarte en la mierda de la nostalgia, que no cura nada y que nada fortifica.

Invito a leer Liubliana con una botella a la mano, y un Ipod lleno de una antología musical. Sabina debe estar. También Calamaro. Y Dylan. Y muchas ganas de leer una historia inolvidable. Siga con Blue Label/Etiqueta Azul. Si usted ha crecido en Caracas, si tiene gente fuera del país o vive fuera del país, ya su manera de entender las cosas no será la misma. Habrá encontrado los libros de su tiempo. Habrá encontrado, al fin, con propiedad, un interlocutor.

@maqroll30

Los escritores también tienen su #Librodeldía

11 Lunes jun 2012

Publicado por Libro del día en Entrevistas

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Daniel Centeno, escritor venezolano autor de:

Periodismo a ras del boom, Editorial Universidad de los Andes (1997), Posmodernidad en el cine: Romeo y Julieta como espejo de la sociedad contemporánea, Editorial Fundación Carlos Eduardo Frias (1998), Retratos Hablados, Editorial Debate (2010)

¿Cual es tu libro del día?

Por gusto de acabo de leer Los Ejércitos de Evelio Rosero y Mi oído en su corazón de Hanif Kureishi (ahora estoy saltándome crónicas de Nuestro Vietnam de Daniel Riera). Por compromiso estoy leyéndome Un arte espectral de Mailer y otros textos que explican el oficio de la escritura. Del de Evelio me interesó cómo condesa una problemática,  como lo es la violencia de Colombia, con una economía de lenguaje que no deja de ser lírica. El de Kureishi me gusta por lo inclasificable. Es una novela sobre otra novela que termina siendo un libro testimonial o de crónica personal. Y con Riera comparto toda la imaginería Pop y su ironía en su manera de abordar los temas elegidos.

¿Algún placer culposo literario?

Me voy a ahorrar el nombre, pero conozco a un escritor colombiano, que apenas arranca, cuyos tientos me producen mucha gracia, además, de que me suben la confianza cuando pienso que no valgo nada.

¿Un libro que haya marcado un antes y un después?

Rojo y negro de Stendhal. Lo leí en un momento en el que todo me aburría, quizás porque consumía muchas novedades para entonces. Ese libro me calló la boca. Lo leí con una pasión imparable. Lo tenía en mi mente todo el día, con el deseo de salir del trabajo y encontrarme con él (casi como si se tratara de una noviecita a la que tenía que ver). Me reconcilió con la lectura.

@dcenteno1 en Twitter

#Librodeldía del jueves 07 de junio de 2012

08 Viernes jun 2012

Publicado por Libro del día en #Librodeldia

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-Cosas que los nietos deberían saber

Mark Oliver Everett.

Ediciones Puntocero

-Logo parecia que assim sempre fora

Pedro Luís

Língua Geral

-Viaje de Invierno

Amelie Nothomb

Editorial Anagrama

-El libro de la  misericordia

Leonard Cohen

Editorial Visor

-Lo que no vengo a decir

Javier Marías

Editorial Alfaguara

-Cuentos de Canterbury

Geoffrey Chaucer

Editorial Gredos

-Eso lo sé

Cesar Segovia

Editorial Lugar Común.

-Dibujos a máquina

Rafael Cadenas

Camelia Ediciones.

-Pequeña crónica de grandes días

Octavio Paz

Fondo de Cultura Economica

-Crónicas Marcianas

Ray Bradbury

Editorial Minotauro

-Caracas muerde

Héctor Torres

Ediciones Puntocero

-Liubliana

Eduardo Sanchez Rugeles

Editorial Bruguera

-Historias de mujeres y ciudades

Carolina Lozada

Casa Nacional de las Letras Andrés Bello

-El país de las últimas cosas

Paul Auster.

Editorial Anagrama

-Una desolación

Yasmina Reza

Editorial Anagrama

-Fahrenheit 451

Ray Bradbury

Editorial Minotauro

-Tiempo hendido

Roberto Martínez Bachrich

Sociedad de Amigos de la Fundación para la Cultura Urbana

-De que Vuelan, Vuelan

Michaelle Ascencio

Editorial Alfa

-Los impresentables

Raymond Nedeljkovic

Monte Ávila Editores

-Todas las batallas perdidas

Miguel Hidalgo

Sacven

-Amsterdam

Ian McEwan

Editorial Anagrama

-Chulapos Mambo

Juan Carlos Mendez Guedez

Editorial Lugar Común

-El país de las últimas cosas

Paul Auster

Editorial Anagrama

-Historias del continente oscuro

Ana Teresa Torres

Editorial Alfa

-Las mujeres de Houdini

Sonia Chocrón

Editorial Bruguera

-Tristano muere

Antonio Tabuchi

Editorial Anagrama

-Materia Bruta

Alfredo Chacón

Editorial el otro, el mismo.

-Hacia rutas salvajes

John Krakauer.

Ediciones Zeta

-El árbol del diablo

Jerzy Kosinski

Argos Vergara

-La Folie Baudelaire

Roberto Calasso

Editorial Anagrama

-La lámpara maravillosa

William Ospina

Editorial Mondadori

-La Casa de Lúculo

Julio Camba

Fundacion Wellington

-La vida exagerada de Martín Romaña

Alfredo Bryce Echenique

Editorial Anagrama

-Generación quemada. Una antología de autores norteamericanos

Epílogo de Zadie Smith

Ediciones Siruela

-Papeles Inesperados

Julio Cortázar

Editorial Alfaguara

-Cuarenta cuentos

Ednodio Quintero

Monte Ávila Editores

-El mundo en llamas

Amy Chua

Ediciones B

-De eso se trata

Juan Villoro

Editorial Anagrama

-Cada tragedia en la vía tiene un día después

Milagros Socorro

Fundación Seguros Caracas

-Vitales

Greg Bear

Ediciones B

-Los Tres Estigmas de Palmer Eldritch

Philip K. Dick

Editorial Minotauro

-Las doradas manzanas del sol

Ray Bradbury

Editorial Minotauro

-El heroe de las mil caras

Joseph Campbell

Fondo de Cultura Económica

-V

Thomas Pynchon.

Editorial Tusquets

-Del diario de la señora Mao

María Teresa Ogliastri

Editorial Bid&co

-Menos que cero

Breat Easton Ellis.

Ediciones B

-Las uvas de la ira

John Steinbeck

Editorial Catedra

-Si yo fuera Pedro Infante

Eduardo Liendo

Editorial Alfaguara

-La muerte de Honorio

Miguel Otero Silva

Monte Ávila Editores

-Historia de un niñito bueno / Historia de un niñito malo

Mark Twain ilustrado por Ricardo Peláez

Fondo de Cultura Economica

-Ni Dios ni Darwin, los Cayapos

Ramón Mendoza.

Ediciones El Cayapo

-Bartleby y compañia

Enrique Vila-Matas

Editorial Anagrama

-Matadero cinco

Kurt Vonnegut

Editorial Anagrama

-The marriage plot

Jeffrey Eugenides

Amazon Books

-La humillacion

Philip Roth

Editorial Mondadori

-Los living

Martin Caparrós

Editorial Anagrama

-Betibú

Claudia Piñero

Editorial Alfaguara

-La conjura de los necios

John kennedy Toole

Editorial Anagrama

-La flor y sus apóstoles

Daniel Alberto Linares

Fundarte

-Teleshakespeare

Jorge Carrión

Editorial Errata Naturae

-Meridiano de Sangre

Cormac McCarthy

Editorial Mondadori

-El regreso del Librero Establecido

Héctor Yánover

Taller de Mario Muchnik

-Memorias de una dama

Santiago Roncagliolo

Editorial Alfaguara

-El lamento de Portnoy

Philip Roth

DeBolsillo

-La conjura contra América

Philip Roth.

Editorial Mondadori

Al derecho y al revés

07 Jueves jun 2012

Publicado por Libro del día en Reseñas

≈ 2 comentarios

¿Palíndromo? Arepera. Sólo me sabía ese. Arepera. Y vete tú a saber dónde reposa la poesía de una reina pepeada, una catira o una sifrina. ¿Dónde?

Con mi sensei de vocería aprendí, que la única manera de hacer verdad una mentira, era creyéndotela. Transformando la historia en una memoria que pudieras narrar muchas veces, interrumpiendo su secuencia, de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás. Porque si quieres atrapar a un mentiroso, el anzuelo más sencillo es preguntarle primero el desenlace y que te eche la historia al revés.

Sí, es más barato decir la verdad. Y la verdad es que leí cada poema de César Segovia como una buena mentira, sorprendiéndome con la exactitud de sus caracteres contenidos, buscando con terquedad una “a” mal puesta, una “f” que sobrara, una letra que rompiera la justicia de su concordancia. No la hallé.

¿Cómo piensa un poeta de palíndromos? ¿Cómo funciona el espejo imaginario que abre el compás de su simetría, aunque los significados no sean los mismos? Yo no sé leer poesía. Hay un dejo incomprensible en el tenor de los poetas que he tenido el privilegio de escuchar. Una necesidad bucólica y sombría, donde las pausas son importantes, donde las líneas nunca son sucesivas, y encierran suspiros necesarios, que sólo conoce quién los sintió y escribió. Hay una fragilidad soberbia en su desorden, donde la prosa es un exceso, una vía rápida para sus cursos invertebrados, y pobre de ti, que no tienes idea de cómo se lee lo que lees.

Y leí a César como me dio la gana. Lo leí con despecho, con interés, con un “¿ah?” atravesado en la obstinada necesidad del inicio, desarrollo y cierre que nunca obtuve. Por eso me gustó más. Porque tuve que inventarme las historias que se resumían en sus palíndromos. Tuve que leer a Darío Lancini para entender incluso el nombre de la colección, y fascinarme con sus propias obras, menudas, chiquitas, sabrosas. Y al terminar me pregunté, ofendida conmigo misma, ¿por qué yo no sabía quién era Lancini?

“Eso lo sé” saldó una vieja deuda que la poesía tenía conmigo, porque al leerlo varias veces, aunque las letras repitieran su orden exacto, pude recrear mis propias palabras estructurando otras maneras de decir cosas que él no escribió, pero que yo sí leí.

Lo que digo cuando digo esto, es que buena parte de mi resistencia a la poesía es el “deber ser” de una metalectura para la que no todos fuimos entrenados, ¿saben?, como ver un desfile de moda y concluir que todas las piezas son horrendas, que jamás te pondrías algo así, y sin embargo los críticos afirman que es una de las piezas más bellas que han visto alguna vez, y que supera toda propuesta vanguardista en pasarela. Y tú te quedas con esa espina, con la duda, con la rabia que no resuelve la pregunta capital: ¿qué vieron ellos que no viste tú? Igualito pasa con la poesía, ¿qué leen los que sí saben de eso, que no lees tú? ¿Dónde reside la belleza de un poema?

Una amiga me dijo hace pocas semanas que no entendía la campaña de odio contra Arjona. Que le fastidiaba que amasen a Drexler y odiasen a Arjona. Que le explicase por qué Sabina era un dios y Arjona un condenado. Oh, el pecado de la obviedad, pensé. La ruta fácil, me dije. El absoluto de aquellos que se reconocen cultos en su orbe de gustos similares, a los que sólo ellos tienen acceso, porque sólo ellos saben leer lo que tú no lees.

Pues, ¡el palíndromo es la tercera vía! ¡La monserga de la liberación! Léelo de derecha a izquierda, o al revés. ¡En el palíndromo cabemos todos! Porque todos concurriremos a sus estructuras, con la misma pregunta y la misma certeza: ¿cómo lo hizo?, ¡yo no podría hacerlo!

Y responderá César Segovia: eso lo sé. Y no es mentira.

 

Reseña hecha por: Naíbet Soto Parra @Naky en Twitter

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